Cómo nuestros pensamientos afectan nuestra vibración

Todo es energía. Todo lo que podemos ver, oír, saborear, tantear u oler se hace desde diferentes longitudes de onda que vibran a diferentes frecuencias.

Nuestro cerebro es como un traductor que tiene la capacidad de interpretar estas frecuencias en lo que percibimos como nuestra realidad física. Por ende, la interpretación de un cúmulo de energía en una silla, un árbol, o de otra persona como física o sólida, es solo porque nuestra mente debe de procesarlo como algo “conocido”, pero si la redujeramos en sus partículas más pequeñas o viéramos de una manera más “objetiva” solo veríamos energía ( en ciencia, le llamaríamos millones de átomos etc, en movimiento continuo). Hay energía no-física por supuesto. Nuestros pensamientos, por ejemplo, son simplemente vibraciones diferentes pero energía de igual modo.

Cada vez que tenemos un pensamiento, estás enviando vibraciones específicas sobre ese pensamiento. Si un pensamiento te hace sentir bien, si se trata de un pensamiento “positivo”, estás vibrando en una frecuencia más alta. Si un pensamiento te hace sentir mal, es uno “negativo”, porque vibra en una frecuencia más baja.

Por lo tanto, “Te odio” tiene una frecuencia mucho más baja que “te amo”, por ejemplo.

Cuanto más enfoque se da a un pensamiento, más pensamientos de la misma vibración se unen. Esto es la ley de la atracción en acción – los iguales se atraen. A medida que la vibración crece, se vuelve más fuerte, más estable, más capaz de atraer otras frecuencias, iguales.

Cuanta más atención se da a un tema, más fácil es volver a pensar en ello, y más evidencia ves en tu mundo que apoya su opinión al respecto. Si tu piensas que tú mundo es un lugar terrible y pasas mucho tiempo viendo las noticias negativas ( o buscándolas por la red), en busca de historias horribles y tristes y pasa horas con otros hablando acerca de cómo el mundo va cuesta abajo, más historias de apoyo a esta visión del mundo, literalmente, te encontrarás. Y cada vez que llegues a conocer a alguien que piensa que el mundo es un lugar maravilloso, esto probablemente te va a molestar  pues la energía de sus pensamientos te será completamente extraña. Lo mismo sucede con la percepción de nosotros mismos, si tus pensamientos sobre ti mismo son negativos, entraras en el circulo vicioso de una frecuencia negativa que cada vez te hundirá más, y además si la alimentamos como he dicho, buscando solo cosas negativas que apoyen nuestra mala visión de nosotros aún estaremos peor cada vez y como antes, también alejaremos a los que tengan una visión positiva de ellos mismos e incluso de ti, porque no será acorde a tu frecuencia.

Y esta vibración/frecuencia afectará a los pensamientos o vibraciones a los que tú tienes acceso. Si eres una persona predominantemente negativa, te será muy difícil pensar en algo alegre, o tener una idea feliz de forma continuada. No es imposible, pero es muy difícil.

Por lo tanto, ¿somos entonces simple y únicamente una colección de nuestros pensamientos? En realidad, no del todo. Lo que somos es energía pura y positiva. Nuestro estado natural es de una vibración alta. Por lo tanto, ¡¡¡ podemos volver a vibrar en nuestro estado natural !!!, pero hay que trabajar en ello de forma disciplinada y continuada, sobre todo cuando se han creado las conexiones neuronales o hábitos durante largo tiempo ( y para nuestra mente, largo tiempo es a veces un par de días) desechar los pensamientos negativos, hacer afirmaciones positivas ( aunque de entrada no te las creas del todo), la meditación, lo que “ven tus ojos” la música que oyes, fijarte bien de quien te rodeas, son pequeñas herramientas que te ayudarán a cambiar tu estado vibracional y pueden, naturalmente, volverte a esa alta frecuencia. Y obvio cualquier pensamiento que se aparte de esta vibración alta, sin embargo, tendrá el efecto de llevar tu vibración general hacia abajo.

Lo que hay que recordar, es que tenemos la capacidad de elegir deliberadamente los pensamientos en los que nos enfocamos. No tenemos que estar a merced de nuestra mente, dejando que esta nos domine. Podemos cambiar nuestra energía en cualquier momento y eso alterara como nos sentimos.

Compromete contigo mismo el día de hoy que no desistirás, que no te resignaras a no sentirte bien, a no ser quien realmente eres por naturaleza. Usa tu libre albedrío y elige deliberadamente sentirte bien y positivo. Porque, se da por supuesto que te debes y quieres sentirte bien. Porque es tu estado natural. Todo lo que tienes que hacer es permitirte regresar a él.

Y si llegados a un punto en el que no veis “la luz al final de la oscuridad” siempre podéis contratar a un profesional que os de ese primer empujón, llámese psicólogo o porque no Mago.

FUENTE

Un abrazo

 

 

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